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Prometí escribir algo sobre mi interacción la semana pasada con Richard Stallman y con el entorno de la Fundación para el Software Libre con motivo de la conferencia organizada por la Asociación de becarios de la Fundación Rafael del Pino.

Lo primero que tengo que decir es que Richard Stallman es un genio. No tengo la menor duda de ello. Una persona que hace 25 años ya pensaba en los riesgos que plantea el software (en general, y el privativo también en particular) es un genio. Hace 25 años los mas “techies” se dedicaban a intentar explicar el modelo de negocio de Microsoft, y Richard ya estaba pensando en cosas que sucederían mucho más adelante. Además, si uno ve el currículum académico y profesional de Richard Stallman se da cuenta de su excelentes aptitudes.

Lo segundo que destacaría de él es su peculiar manera de ser. No sé muy bien hasta qué punto su comportamiento es algo propio de los genios -a los que siempre se les va un poco la cabeza- o una manera de promocionar su persona y -sobre todo- su causa. Yo creo que hay parte y parte. Hace muchas cosas curiosas cada momento de su vida. Por ejemplo, en vez de decir “Adiós”, él dice “A ningún Dios“, porque es ateo. Así mismo dice “Happy Hacking” o “Te quiero mucho“, esto último para pedir un simple té, tendrías que ver la cara del camarero :-) . Antiguamente al parecer se llevaba su colchón a los viajes, y lo que sí he podido constatar personalmente es que la vida de bohemio que lleva. Del M.I.T. y de de la FSF no cobra ni un duro de sueldo, y suele dormir en casa de amigos. Cuando acabamos de cenar el miércoles pasado decidió sobre la marcha a casa de quién iba a dormir. Circulan leyendas urbanas de que por nada se puede echar a llorar o a patalear, etc. etc. Todo esto sin duda genera cierto rechazo en círculos conservadores, e incluso en círculos progresistas-conservadores, que también los hay. Sin embargo su peculiar personalidad hace que se hable mucho de él y que no se le olvide nunca.

En tercer lugar, me gustaría señalar que Richard Stallman ha tenido -y tiene- un impacto enorme en la humanidad. Voy a poner 2 ejemplos de cosas extraordinarias que han partido de él:

  1. Linux, cuyo desarrollo partió del proyecto GNU que él comenzó. Linus Tolvars se apalancó en el proyecto GNU para mejorarlo sustancialmente y llegar al éxito que es ahora mismo. Aproximadamente el 15% de los servidores de Internet del mundo van sobre Linux. Windows tendrá alrededor del 40%. Un aspecto fundamental de Linux es que es gratis, y ha sido desarrollado por voluntarios. Si Linux se desarrollase en el seno de una empresa se necesitarían aproximadamente 8000 programadores a tiempo completo, y el coste estimado en llegar al estado actual sería de unos 2.000 millones de dólares USA. Impresionante! :-) En mi pueblo a esto lo llaman liderazgo e impacto, es im-pre-sio-nan-te.
  2. GPL (General Public License). En el año 1989 (i.e. la prehistoria de Internet) Richard Stallman ya publicó su primera licencia GPL. Una licencia GPL es un “contrato marco” que adopta voluntariamente un desarrollador de software para ceder su propiedad intelectual (RS odia este término, según él son 2 palabras contradictorias) bajo unas determinadas condiciones. Los contratos legales son cosas tediosas y complicadas, y es difícil saber de antemano qué cláusulas son las mejores para todas las partes, y justas. Por eso es muy positivo que la Fundación del Software Libre piense constantemente en ello y vaya modificando sus modelos de contratos a medida que van cambiando las condiciones del entorno. Ya van por la 3ª versión. La importancia de la GPL estriba en que ha permitido la generación de miles de comunidades de software libre a lo largo y ancho del planeta. Wordpress, Joomla o Drupal se basan en la GPL, por ejemplo. También MySQL, el superexitoso sistema de bases de datos, está basado en GPL. Millones de sitios web en el mundo utilizan software bajo la licencia GPL. GPL es al software como la bolsa al capitalismo, en un sistema de normas común que despeja una incógnita clave que permite un desarrollo vertiginoso de las empresas o del software, según sea el caso.

En cuarto lugar me gustaría decir que no estoy de acuerdo con la “ideología” de Richard Stallman. Me causa desasosiego y hasta cierto quebradero mental oponerme a sus ideas: un genio con un impacto brutal en el mundo del software en los últimos 25 años debe tener razón, y no yo, que no soy más que un mero observador externo. Sin embargo la razón y la conciencia me llevan a pensar que Richard Stallman está equivocado en muchos de sus planteamientos ideológicos.

Mi principal desacuerdo es en hacer del software libre una “ideología”. Para empezar no me gustan las ideologías. Una ideología no es más que la dictadura de las ideas que ha pensado otro. Y además creo que el tema del software debería regirse más por principios prácticos. Richard Stallman cree que el software privativo es una amenaza severa para la sociedad y que la única manera de evitar esa amenaza es prohibirlo absolutamente. Para mí el software privativo es una fuente de problemas y de abusos que deben ser supervisados y corregidos mediante la ley. Y el Software libre es una alternativa más que razonable para el software privativo. El software libre es una alternativa que en diversas áreas se muestra mucho más conveniente que el software privativo; es más barato, transparente, seguro, y tiene mayor calidad. Yo prefiero no privar al usuario de elegir entre software libre y privativo, hacerlo me parecería una política fascista/comunista que restringe las libertades de la sociedad.

Una segunda cosa fundamental en la que difiero de Richard Stallman es en la interpretación de la reacción de los consumidores ante el software privativo. Según Richard Stallman los consumidores de software (es decir, la sociedad en general) están “anestesiados” y aceptan cualquier tipo de maltrato por parte de las corporaciones. Por el contrario, yo creo que los consumidores sí son conscientes de la mayoría de peligros que existen y lejos de aceptarlos, confían en las instituciones para solucionarlos. Además los consumidores incorporan este tipo de “maltratos” en sus decisiones de compra. Por ejemplo, cientos de millones de personas están esperando a que haya una alternativa medianamente aceptable al MS Windows para abandonarlo definitivamente y no volver a oir de él. Por último, creo que la sociedad en general acepta asumir ciertos riesgos informáticos debido a los beneficios que ello conlleva. Para Richard Stallman es inaceptable que haya cámaras de seguridad por las calles o un DNI electrónico, pero a la sociedad yo creo que lo que le interesa es que haya menos agresiones sexuales, o que sea más difícil falsificar nuestra identidad.

Por último, yo no estoy nada de acuerdo en la visión paranoica que muchos de los seguidores del software libre (versión Stallman) hacen del Estado y las grandes corporaciones. Ellos piensan que se está creando un “Gran Hermano Informático” que nos controla a todos a todas horas. Yo creo -sin embargo- que aunque la tecnología hace posible la creación de un gran hermano muy potente, existen medios para evitarlo y de hecho así se hace en la actualidad. Las leyes se aplican y en definitiva no se utiliza la información para someternos y controlarnos de manera ilegal o inmoral. Creo que la solución al peligro del “gran hermano” no pasa necesariamente porque todo el software sea abierto (es decir, se se vea el código fuente y por tanto la funcionalidad real de cada software). Creo que existen otras medidas que lo combaten eficazmente, la principal de ellas es el mantener una democracia fuerte y transparente. Para mi la calidad de la democracia en cada país significa menores posibilidades de que prospere un “gran hermano” en los términos en que lo plantea Stallman. En la época de la R.D.A. media población espiaba a la otra media, y no era una cuestión de tecnología, sino de falta de valores democráticos.

La pregunta clave es pues ¿Por qué Richard Stallman es tan radical en alguno de sus planteamientos? Realmente no lo sé. Sospecho que Richard Stallman pueda estar siguiendo la estrategia del partido comunista, o de los ultraliberales económicos. El plantear posiciones extremistas puede ser una manera de hacer que un planteamiento influya más en una sociedad moderada. Nadie cree que España funcionase bien si Izquierda Unida subiese al poder, sin embargo es innegable que la influencia de IU es beneficiosa en determinadas políticas. Un expresidente italiano lo expresaba diciendo que “el comunismo es la sal de la democracia”. Lo malo es que hay gente que confunde una pizca de sal con un plato de sal; ha sucedido ya varias veces en la historia de la humanidad y todavía tenemos el estómago algo revuelto.


Un comentario en “Mi opinión sobre las ideas de Richard Stallman y la Free Software Foundation”  



  1. 1 Héctor

    Hola Francisco,

    Creo que todo tiene varios puntos de vista. Podemos pensar que la libertad consiste en poder elegir entre aplicaciones libres y privativas. Pero por otra parte, dado un programa determinado (que incluso podemos estar utilizando por imposición de una administración o empresa) tenemos la prohibición de compartirlo con alguien, la prohibición de modificarlo o adaptarlo por nuestra cuenta o por medio de un tercero y resignarnos a la voluntad del proveedor para el futuro. Desde el punto de vista de Stallman, el problema de enseñarle a un niño Windows en la escuela me parece que es que después le vas a prohibir modificar esa herramienta o simplemente utilizarla en otras circunstancias.

    Si el software no fuera una herramienta que se va a ir mejorando y sirviendo de base para otras herramientas nuevas puede que tampoco fuera tan grave. Pero resulta que es así, la mayoría de programas van a servir como base para crear otros por encima o combinarlos entre si.

    Realmente el sentido del software privativo podía ser el mismo que el de las patentes y derechos de autor, incentivar la creación, investigación, innovación… Pero resulta que al menos actualmente parece ser todo lo contrario, con software libre y estándares abiertos se produce mayor innovación. Tampoco se si convendria garantizar que todo el software distribuido sea libre (prohibir las prohibiciones), pero en ningún caso lo puedo considerar comunista o fascista.

    Por otra parte, coincido en que tampoco hay que ser paranoico en cuanto al tema de los estados, las grandes corporaciones, las cámaras de seguridad, etc. Sin embargo, tampoco puedo decir que confíe que se va a legislar únicamente por el bien común o que la transparencia actual me parezca suficiente. Respecto a la confianza en las instituciones es muy interesante el punto de vista de Lawrence Lessig, por ejemplo en http://lessig.org/blog/2008/03/change_congress_launched.html

    Sea como sea, es un placer conocer otros puntos de vista y debatir. Y al final las leyes y reglas democráticas y económicas son simplemente eso, reglas que acordamos para funcionar.

    Un saludo.

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