Corre el rumor de que algunos bancos y cajas han suspendido algunas prejubilaciones e incluso en algún caso han llamado a ex-empleados prejubilados. ¿La razón? Pues que los veteranos bancarios tienen unas habilidades que los jóvenes no tienen: han vivido situaciones de crisis financiera con anterioridad.
Es muy interesante esto que parece que está pasando en determinados casos. La banca es tremendamente agresiva (yo diria que incluso cruel) a la hora de “prejubilar” empleados, con lo que las plantillas existentes en la actualidad están acostumbradas a comercializar productos, pero no a gestionar impagados, situaciones de insolvencia, etc. etc.
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Es que ahora los prejubilados forzosos tenían que hacerles una pedorreta a los banqueros. Tanto el Santander como Banesto como el BBVA se han vuelto excesivamente máquinas de dinero en los últimos años, yendo de la banca paternalista de hace 20 años a la total deshumanización y desapego por el empleado (de hecho ya no es ninguna novedad que un empleado del banco A tenga su cuenta corriente en el banco B y un fondo en el C, ya que los bancos de la competencia le dan mejores condiciones que el banco en el que él mismo trabaja.
¿Y ahora, qué?
Y el conocimiento de como moverse en estas situaciones no se aprende en un libro, sino que se aprende viviéndolo.
A los consultores nos llaman las cárnicas, digo “consultoras”, mercenarios, porque siempre vamos a los sitios por dinero. Pero oye, no he visto tampoco que los sitios cuiden demasiado de nosotros así que al final todo se reduce a un negocio que debe ser interesante para ambos. ¿Tú me quieres el fin de semana? ¿Tú me quieres en vacaciones? No importa. Págame lo suficiente como para que a mí se me olvide que me lo podría estar pasando de miedo por ahí, y yo voy. Lo que no se puede es pretender que vayas y de gratis y agradecido.
Pues con los bancos pasa igual (de hecho muchos de nuestros clientes son precisamente … los mismos bancos que cito arriba). Todo son exigencias, no es un “¿puedes venir?” sino un “tienes que venir”.
Si es que estamos condenados a vivir en círculos. Las crisis se repiten, y el que hoy te mira por encima del hombro y prescinde de ti, mañana depende de ti.